Aún no soy terapeuta. Aún no tengo el diploma que “prueba” que estoy “calificada” para brindar terapia. Sin embargo, esto no quiere decir que no puedo hablar desde el lugar de la experiencia que he tenido con varios terapeutas e intentar ayudar a quienes necesitan una guía acerca de cómo es un buen terapeuta.

Además, como psicóloga en entrenamiento, comprendo que las características de un buen terapeuta no es un tema fácil de escribir. ¿Por qué? Porque no podemos ser extremistas ni radicales al dar una respuesta. Como muchas cosas en psicología, no hay una única verdad ni una única respuesta.

A pesar de todo esto, espero lograr responder preguntas que me han hecho cómo: “¿Cuáles son las características de un buen terapeuta? ¿Qué es lo que debo buscar en él/ella? ¿Cómo sé si en verdad puede ayudarme? ¿Cómo sé si el terapeuta que tengo es bueno o si debo buscar otro?”

Aclaraciones:

Para empezar, hay que aclarar varios puntos:

  1. Existen diferentes tipos de terapeutas (o que se hacen llamar terapeutas): psicólogos, psiquiatras, psicoterapeutas, médicos homeópatas, consejeros y trabajadores sociales. Además de estos existen los psicoanalistas quienes se rigen por una manera diferente de tratar a las personas.
  2. Existen distintos tipos de terapias y tratamientos. (humanistas -mis favoritos hasta ahora-, los de la rama gestáltica  y transpersonal, psicoanalístas (Jungeanos, Lacanianos y Freudianos), psicodinámicos, cognitivos conductuales – quienes afirman ser de los más efectivos -, sistémicos, mindfulness y demás combinaciones o derivaciones de todas estas).
  3. Existen diferentes condiciones mentales a tratar (depresión, estrés y ansiedad, bipolaridad, tráumas infantiles, trastornos de personalidad, etc. y NO todo tipo de terapia es efectiva para cada una de estas condiciones).
  4. Hay varios tipos de personas en búsqueda de ayuda; cada una de ellas es un universo buscando respuestas y queriendo encontrar el camino adecuado para vivir la vida que desea vivir.
  5. No todos los tipos de terapia o terapeutas le serán de utilidad a una persona, o serán compatibles con esta. Y la compatibilidad entre terapeuta y cliente/paciente es muy importante para generar una relación terapéutica.

Así que con tanta variedad, evidentemente cualquiera se puede confundir. ¿Verdad? Honestamente, buscar entre tanto mar de profesionales y “profesionales”, es muy difícil. Yo lo sé muy bien, porque he estado ahí. Y como muchos otros, no me arriesgo a recomendar a las personas que me preguntan a un terapeuta en específico, a menos que este/a me sea de mi entera confianza. Pero ese no es el tema aquí 😉 .

Ahora, las características que son VITALES en un terapeuta:

Existen varias características que uno debe tener al ser terapeuta como por ejemplo:

  • Capacidad de escuchar. Mantener y practicar la escucha activa, es decir: recibir el “mensaje” del cliente/paciente con atención e interés, poner atención a lo que el paciente/cliente diga o haga, comprender y proveer respuestas o retroalimentación.
  • Capacidad de conectarse con las personas de una manera empática. Es decir viendo, sintiendo, comprendiendo desde el lugar de la otra persona.
  • Título universitario o credenciales que acrediten su conocimiento en el tipo de terapia que practica (esto es importante, ya que hay muchas personas que se hacen pasar por terapeutas sin tener ni siquiera un título de grado en psicología y eso puede ser contraproducente para los pacientes / clientes).
  • Tener experiencia en tratar el tipo de “problema” o situación por la que está pasando el paciente/cliente. Es decir que debe tener algo de experiencia propia (ya superada) o con otros pacientes, de lo contrario, será más difícil que te ayude.
  • Haber asistido a terapia él/ella mismo y haber resuelto sus problemas (o estar en camino de hacerlo) antes de poder tratar a otras personas. En este punto usualmente son los psicoanalistas los que tienen más experiencia, quienes no se consideran a sí mismos como Psicoanalista hasta no haber terminado su propio proceso.

Escucha Activa Conociendo Tu Mente

Otras características que son importantes (desde la primera sesión): 

  • Claridad. Ser claro y explicar el tipo de terapia y tratamiento que usa, para que el paciente / cliente lo comprenda desde el principio.
  • Informar sobre las técnicas que utiliza en las sesiones de terapia y sus posibles consecuencias.
  • Realizar una evaluación inicial (no necesariamente un diagnóstico, porque a veces estos son contraproducentes o no se utilizan en todos los tipos de terapia), sobre todo para ver si la persona y sus problemas son compatibles con su forma de tratar.
  • Preguntar cuál es el objetivo a alcanzar al cliente desde el comienzo de la terapia. La pregunta iría más o menos como: ¿Qué es lo que te trae por aquí?.
  • Ser empático no sólo “simpático” y, por ende, tener la capacidad de comprender la realidad desde el punto de vista del paciente/cliente. Es decir, ser capaz de comprender a la otra persona desde su perspectiva de vida, sentimientos, percepciones y acciones, utilizando la aceptación incondicional y autenticidad.
  • Crear un lugar seguro. En el que el cliente se sienta bien y tranquilo de compartir lo que sea que desee o necesite compartir.
  • Saber cómo romper el hielo. Pues ir a la primera sesión de terapia suele crear en el paciente una enorme cantidad de temor y/o ansiedad (si, es común tener miedo a ser juzgado o, a que te digan que estás “loco” cuando no es así).
  • Hablar acerca de la confidencialidad y de por qué esta podría ser rota en casos excepcionales (por ejemplo en casos en que el paciente está en peligro, se ha puesto en peligro, se puede poner en peligro a sí mismo o a los demás).
  • Debe brindar su tiempo en cada sesión, el principal foco de atención en la terapia es el paciente / cliente, por ende NO debe haber otro tipo de distracciones en su mente. Todos somos humanos y tenemos problemas, pero lo importante en cada sesión debe ser el cliente.

Características que se muestran con el tiempo en un terapeuta:

  • Respeto por la autonomía y manera de pensar del cliente, así como sus creencias y forma de ver el mundo (a menos que esta atente contra la vida o bienestar del paciente).
  • Capacidad de comunicarse de manera clara con el paciente/cliente y de ser necesario, con su familia (en el caso de menores de edad).
  • Notar los cambios que se producen en el paciente / cliente y hacerle saber que estos se han producido, así sean cambios rápidos y en apariencia poco significativos.
  • Hablar desde un punto de vista que rete la perspectiva del cliente o que le haga ver las cosas de una manera diferente, o “más sana”.
  • Utilizar la neutralidad en sus sesiones.
  • Evitar comparaciones con otros pacientes, clientes o personas de la vida del paciente (o de la vida del terapeuta).
  • Saber cómo manejar la transferencia y la contratransferencia.
  • Ayudar a que el paciente vea los recursos que posee y los que ha creado con el tiempo en la terapia.
  • Poner atención a detalles (por más pequeños que sean). Por ende, debe tener muy buena memoria, pues recordar lo que un paciente/cliente haya dicho en las sesiones es vital o, si no, también puede tomar notas acerca de lo más importante discutido en la sesión para poder dar continuidad.
  • Ser capaz de formar una alianza terapéutica con el paciente/cliente, para que el cambio se produzca.
  • Ser capaz de potenciar las habilidades y recursos con los que cuenta el paciente o cliente. A medida que pasa el tiempo, el cliente debe sentirse más capaz de ser independiente.
  • Crear una relación terapéutica segura (paciente-terapeuta), cuya meta es que el cliente resuelva sus conflictos a su propio paso, sin sentir que lo han juzgado o que le imponen un cambio.
  • Habilidades interpersonales. Me refiero a expresión clara, calidez, empatía, etc.
  • Capacidad de generar confianza en el paciente/cliente. Es decir que cuando visitas a un terapeuta debes sentir que le puedes contar todo (aunque de miedo o vergüenza), que puedes confiar en él/ella y que te entiende (claro que la confianza, como en toda relación, se crea poco a poco).

Comunicación Clara Conociendo Tu MentePor otro lado (y aunque es un tema conflictivo  y complejo pues cada paciente/cliente es responsable de su cambio), si el paciente/cliente empieza a dudar de si su terapeuta es bueno, si duda de que este lo está ayudando, si en todas las sesiones el cliente se siente peor, si no ha sacado nada bueno de las mismas, si llevan transcurriendo varias sesiones sin resolver ninguno de los conflictos del cliente o si no hay una mejor comprensión de lo que le sucede al cliente, la terapia no está funcionando, el terapeuta no es un buen profesional o simplemente no es el adecuado para la persona (paciente/cliente). En ese caso, es mejor intentar hablar con el terapeuta y comentarle las dudas que tienes acerca de la efectividad de la terapia, intentar primero buscar una solución y si no es posible: un nuevo terapeuta.

Un terapeuta también debe tener:

  • Amabilidad al tratar a los clientes / pacientes con respeto y apertura (sin juzgar).
  • Paciencia “infinita”, con aquellas personas que buscan ayuda y están dispuestas a cambiar.
  • Ser objetivo, equilibrado e imparcial. Por ejemplo, no ponerse “del lado” del paciente, pero tampoco ponerse del lado de alguien que le haya hecho daño.
  • Mostrar un sincero interés en el paciente / cliente, pero sin caer en la curiosidad, cruzando el límite de la relación terapéutica o utilizando el abuso de poder.
  • Debe tener una actitud relajada, receptiva, cálida, tranquila, cercana, abierta, accesible y honesta.
  • Utilizar la ética y mantenerla ante cualquier situación que se origine.
  • Mantener su posición de terapeuta sin ser autoritario ni hacer sentir al paciente/cliente como inferior. Por ende, debe dirigir (dependiendo de la situación), dar instrucciones, información y retroalimentación sin mostrarse superior y sin tampoco pretender que es amigo del paciente/cliente.
  • Saber acompañar al paciente / cliente en su “viaje” de descubrimiento y sanación.
  • Hacer sentir al paciente / cliente cómodo, tranquilo, respetado y valorado.
  • Debe ser capaz de crear una atmósfera en la que la comunicación fluya, es decir ser alguien con quien el cliente pueda hablar, capaz de comprender sin juzgar (ya que el cliente confiará sus secretos más íntimos y personales, sus pensamientos más profundos, oscuros y las preocupaciones reales que pueda tener, y que probablemente oculta a otras personas).
  • Alentar el cambio y la responsabilidad en la vida del paciente.

Por otro lado, un terapeuta NO debe:

  • Brindar un diagnóstico prematuro. En mi experiencia quienes están más preocupados por poner una etiqueta al cliente/paciente que por ayudarlo, no son buenos terapeutas.
  • Ofrecer una cura “mágica” al paciente o cliente.
  • Intentar forzar un cambio en la persona olvidando que el cambio es individual y que el cliente tiene derecho de ir a su propio ritmo. Si esto ocurre solo se crea resistencia y el proceso terapéutico se detiene.
  • Hacer que la persona comience a tomar medicamentos recetados (por este o un psiquiatra), SIN haber primero intentado todos los demás medios posibles (en esto claro que hay excepciones).
  • Culpar al paciente/cliente por sus experiencias (aunque este/esta sea el responsable). O peor aún victimizarlo.
  • Sorprenderse o juzgar al paciente-cliente por lo que este le está diciendo.
  • Tener prejuicios sobre algún paciente-cliente, su historia de vida o circunstancias. Si los tiene, lo mejor es derivar y recomendar otro terapeuta.
  • Enojarse o molestarse si el paciente-cliente manifiesta que siente que algo no está funcionando en la relación terapéutica, si se queja del poco avance realizado o de la terapia en general.
  • Hablar de su vida personal y experiencias personales o con otros clientes (a menos que sea relevante para el paciente/cliente y le sirva a este directamente).
  • Imponer condiciones o intentar condicionar al paciente a comportarse de una u otra manera.
  • Chantajear al paciente / cliente con la cancelación del tratamiento cuando este no actúa como el terapeuta quiere o espera.
  • Proyectar actitudes propias o expectativas en el paciente / cliente, o algún problema no resuelto en el terapeuta.
  • Compartir detalles de la vida o problemas de sus otros pacientes, así como tampoco compartir sus opiniones o halagos que hacen sus pacientes/clientes en consulta pues esto no se considera ético. (Gracias a Cecilia Gutiérrez por su aporte 🙂 ).
  • Tratar a un cliente o paciente que le genere demasiado estrés, ansiedad o por el cuál se sienta atraído física o intelectualmente. Ya que eso es anti-ético.
  • Tratar a un cliente que tiene un problema o vive una situación para el que sabe que no tiene los recursos/capacidad de tratar o ayudar.

Es importante aclarar que no todos los terapeutas van a tener todas estas características y esto NO significa de ninguna manera que el/la terapeuta elegida no es un buen o una buena profesional.

También hay que aclarar que no necesariamente porque una persona es terapeuta significa que es perfecto o que no tiene problemas o situaciones de su propia vida que resolver.

Un #terapeuta anda un camino, #batalla contra fantasmas, monstruos y demonios para enseñarle a otro a hacerlo, desde su propia experiencia. Click Para Twittear

Como ves, ser terapeuta es complejo. Para ser un buen terapeuta se debe tener muchas cualidades, tino, eficacia, capacidad de comprensión y observación.

En resumen, si alguien te está ayudando lo sabes muy bien dentro de ti; si no lo está haciendo y el problema no puede ser resuelto, siempre puedes encontrar alguien más que te ayude. Hay muchos peces en el mar al igual que terapeutas. Encontrar al adecuado para ti es imprescindible si te sientes listo para comenzar un proceso terapéutico de cambio y bienestar!


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Drea 💚


Este artículo fue creado originalmente el Dic 21, 2015. Y fue actualizado el 9 de Abril del 2018 con más de las cosas que he logrado comprender y aprender hasta el día de hoy.

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Drea Duque

Drea es un "bicho raro", y muy orgullosa de serlo. Además, es una mujer multi-apasionada: estudia Psicología, se dedica al diseño web & gráfico ya que paga sus cuentas -por ahora-, escribe, aprende ilustración, y practica el dibujo a diario. Drea también practica yoga & natación (de vez en cuando), meditación y mindfulness (a diario), camina y asiste a un GYM (ni ella misma se lo cree). Drea ama a los animales (en especial a los gatos), al igual que caminar, aprender y por supuesto: Escribir en este Blog! Además, Drea siempre espera los días en que la luna se puede ver en medio del cielo azul, junto al sol.
Después de haber pasado por una serie de situaciones difíciles, Drea decidió crear este blog para hablar de la mente humana y la psicología desde otro punto de vista: el de las experiencias personales. Así que, si ves su nombre en uno de los artículos, entiende que ella comprende muy bien lo que te sucede en este momento.
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