¿Alguna vez has escuchado alguna frase como esta: “La terapia es para los locos” o “Yo no voy a terapia, porque eso no es para mi“? O, peor aún, alguna vez le has comentado a alguien que decidiste ver un terapeuta y su mirada ha sido no solo de sorpresa sino de miedo o desconcierto? Si eso te ha sucedido, déjame decirte que no eres el único/a. A muchos nos ha pasado que, las personas a nuestro alrededor (además de nosotros mismos) nos dejamos llevar por miedos y mitos cuando hablamos de salud mental.

Por eso, no es de alarmarse en que la mayoría de personas (a no ser que estemos de alguna manera relacionados con la psicología, es decir, ser psicólogo, tener una pareja, amigo, familiar, padre o madre psicóloga), consideren que “como no están locos, no tienen que ir a terapia“, pensando equivocadamente que sus problemas los pueden resolver ellos mismos.

¿Por qué se da este miedo a la terapia?

Este miedo constante que vemos en la sociedad, está relacionado con varios mitos, es verdad, pero también puede ser explicado de varias maneras:

Miedo a la Vulnerabilidad.

Miedo de ser visto como vulnerable, ya que esto es un sinónimo de ser débil, inútil o similares calificativos negativos. Miedo a la desconexión, que se da cuando sentimos vergüenza. Miedo de que las personas que nos rodean y que -de alguna forma- son importantes o relevantes en nuestra vida, piensen o asuman que “no somos suficiente”, o que descubran que no somos “tan fuertes” como nosotros queremos ser vistos.

Es decir, que hay un miedo de ser auténticamente vulnerable, de ser auténtico.

Tenemos miedo de buscar ayuda, porque tememos no ser considerado -suficiente-. #terapia Click Para Twittear

Desconocimiento.

No conocemos o no entendemos aún qué en realidad es la terapia psicológica. No sabemos qué esperar de esta. No sabemos cómo funciona, para qué sirve, lo útil que puede llegar a ser y tampoco comprendemos la manera en que nos puede cambiar la vida.

Otras veces tenemos metido en la cabeza que debemos aprender a solucionar las cosas por nosotros mismos (lo que está bien en la mayoría de los casos, pero a veces también está bien pedir ayuda), sin saber que en la terapia, nadie te puede imponer nada. Eres tú quien decide.

Estereotipos.

Esto sucede porque como seres humanos que vivimos en una sociedad, tendemos a usar estereotipos muy a menudo y nos dejamos llevar por ellos, aunque este no sea nuestro objetivo.

Esa información reducida que se ha formado en nuestras mentes (cerebros), nos ayuda a comprender el mundo que nos rodea. El problema es que también hace que se formen los miedos internos, en este caso, estereotipo de: que ver un terapeuta significa que uno esta “loco”, que “es débil” o similares.

Los pretextos que usamos cuando no queremos ver a un Terapeuta.

En esto de los pretextos, soy prácticamente una “experta” 😉 . Por mucho tiempo me negué la posibilidad de crecer y descubrir más sobre mi. Probablemente de la misma manera (o muy similar), que tú. Me daba miedo, no sólo de pedir ayuda, sino de que las personas se enteraran de que ya no podía con mi vida.

Tenía miedo de que las personas supieran ese “gran secreto”, es decir, que tenía miedo de no ser perfecta.

Así que no te preocupes, no eres el único que utiliza los mitos, miedos y que busca un sinnúmero de excusas para no darle una oportunidad a la terapia.

Lo que más he escuchado decir es:

  • “No tengo el tiempo”,
  • “Puedo por mi mismo”,
  • “No necesito ayuda”,
  • “No tengo dinero”,
  • “No estoy loca/o”,
  • “Soy capaz de arreglar mis problemas por mi cuenta”,
  • “La psicología no es para mi”,
  • “Eso de la terapia no funciona”.

Lo que debo decirte, es que (a excepción de si no tienes dinero ya que estás completamente en banca rota y NO hay atención pública gratuita en salud en tu país), todas estas frases no son más que excusas que provienen del miedo.

Estas aparentes razones, aparecen cuando hemos decidido, por adelantado, que vamos a permitir que el miedo a la incertidumbre se apodere de nosotros y siga controlando nuestras vidas. Es decir que nos hemos rendido ante el problema. Suena duro, ¿cierto?

A pesar de nuestras auto-racionalizaciones, e independientemente de lo que deseamos conseguir, hay que dejar de lado nuestros miedos y mitos y comprender que: la terapia tiene un largo historial de ser revolucionariamente útil!

Los Miedos & Mitos más comunes

“La terapia es para los débiles de mente”.

Proviene de la creencia popular de nuestra sociedad de que “debemos ser fuertes y valernos por nosotros mismos”. Por lo que, el admitir que necesitamos ayuda aparece como una debilidad ante los ojos de cualquiera, incluidos los nuestros.

La verdad:

El pedir ayuda, aceptar ayuda y saber escuchar las perspectivas externas (de otras personas) son señales de fortaleza, no de debilidad. Así que, dejemos los miedos, mitos y estereotipos populares a un lado y elijamos el camino que muy adentro de nosotros sabemos es el correcto. Sobre todo, elijamos el camino que nos va a beneficiar.

Pedir ayuda, aceptar ayuda y saber escuchar las perspectivas externas (de otras personas) son señales de fortaleza, no de debilidad. #terapia #psicología Click Para Twittear

Si voy a terapia, me podrían enviar a una Clínica de locos!”

Esta idea es muy común y se nos pasa por la cabeza a menudo al pensar en visitar un terapeuta. Pensamos que nos van a obligar a ingresar en un hospital psiquiátrico, llenarnos de medicamentos y que no vamos a poder ver a nuestras familias. Incluso que ellos no se van a enterar de lo sucedido. (¡Gracias Hollywood! ¡Gracias por llenarnos de estereotipos, miedos y mitos acerca de la salud mental!)

La verdad:

Es POCO Probable que esto suceda. A menos que hayas intentado suicidarte o que tengas una crisis demasiado fuerte que no pueda ser manejada de manera externa (y aún en estos casos, dependiendo del país en el que vivas -y sus leyes- necesitarán una autorización para hacerlo).

Entiende esto: Quienes son pacientes en una institución mental, están allí porque sufren condiciones que no pueden ser tratadas de otra manera (o han tenido alguna crisis muy seria, necesitan un ambiente tranquilo en el cuál recuperarse).

Esto NO quiere decir de ninguna manera que si vamos a terapia terminaremos en una clínica de reposo (tampoco significa que quienes están ahí lo están o deban ser tratados de otra forma por haber tenido que someterse a ese tratamiento). Muy por el contrario, vamos a sentir un gran alivio al encontrar alguien que nos escucha, comprende y está dispuesto a ayudarnos a encontrar el camino.


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“No necesito terapia, NO estoy loco”

Debemos comprender que la terapia NO es para “locos”, raros, inútiles ni nada por el estilo. No me cansaré de repetir esto NUNCA. Hay que sacarnos estos estereotipos acerca de la psicoterapia de la cabeza de una buena vez.

La verdad:

Contrariamente a otro de los mitos y creencias populares, el ir a terapia no significa que uno está “loco”, sino que ha buscado ayuda profesional, que se preocupa por su salud mental de la misma manera que por otras partes de su ser. Es decir que vamos al psicólogo tal como lo hacemos con un dentista si tenemos caries o a un médico general si nos ha dado gripe.

Quienes van a terapia son personas que, sobre todo, han decidido cambiar su vida para hacerla mucho más positiva y feliz. Que quieren encontrar respuestas y sanar heridas.

Además, la terapia psicológica ayuda a superar aquellas cosas que, de momento, le impiden sobreponerse y hacer aquello que en verdad quiere hacer.

“La terapia cuesta demasiado y no la puedo pagar”

La verdad:

Una sesión de una hora de terapia psicológica se puede encontrar desde 15USD (en Ecuador), o incluso gratuitamente si utilizas el servicio médico público. Por sobre todo debemos recordar que nuestra salud, tanto física como mental, debe ser una prioridad para nosotros. De todas formas, será muy difícil que logres “funcionar” como una persona “normal” si algo le sucede a tu mente.

Otra opción podría ser hablar con un terapeuta que quiera hacernos un precio especial. Recordemos que los psicólogos, por lo general, son seres comprensivos y empáticos que buscan ayudarte. Son personas que se preocupan por los demás. No han elegido esta carrera porque desean volverse millonarios (bueno, tal vez algunos si), sino AYUDARTE a ti y a todas las personas que consideren pueden ayudar. 

“Si voy a terapia, me van a juzgar.”

Quienes creen en este mito, piensan que serán juzgados por la sociedad. Cuando en realidad, solo están siendo juzgados por sí mismos.  Este es un sentimiento muy comprensible, pero recuerda que los terapeutas no están aquí para juzgarte sino para AYUDARTE.

La terapia, ni el terapeuta están para juzgar. Por el contrario, existen para AYUDAR. #SaludMental Click Para Twittear

La verdad:

Una gran parte del entrenamiento que un terapeuta tiene, está específicamente diseñada para ser EMPÁTICO. La empatía (no simpatía), es vital para ser un buen terapeuta.

Los psicólogos (especialmente quienes eligen ser terapeutas), tienen la capacidad de escuchar y ayudar a otras personas a explorar y entender sus juicios, emociones y sentimientos para convertirse en sus “amigos” y lograr manejarlos de una mejor manera. Cualquier cosa que digas será utilizada para tu propio beneficio y de ninguna manera para condenarte o clasificarte como un número más.

 

“Tengo miedo a lo desconocido, pero no voy a demostrarlo.”

No sabemos cómo enfrentar la situación, qué esperar de la terapia, qué va a suceder y probablemente tenemos MIEDO de ser los únicos que no sabemos cómo manejar esta situación. Este es uno de los mitos más comunes acerca de la terapia. Usualmente se muestra a manera de hostilidad.

La verdad:

Primero que nada, este miedo es completamente natural en todos los seres humanos; segundo, no es tan difícil de superar como parece. Los humanos tenemos la tendencia a temer a lo desconocido (nuestro cerebro está programado para esto), pero esto no quiere decir que lo desconocido sea malo.

Eso si, si algo en tu instinto te dice que este terapeuta no es el correcto para ti… ¡Siguiente! No hay obligación de trabajar con el primer terapeuta que encuentres. Busca una persona con la cual conectes y ¡te sientas comprendido!

Si has tenido una mala experiencia, confía en que la siguiente será mejor. Confía, además, en que encontrarás al terapeuta correcto para ti. Recuerda que no siempre las primeras experiencias son las mejores y, por sobre todo, sigue intentando.

 

“No quiero ser el paciente de alguien.”

Este miedo a la psicoterapia es muchas veces inconsciente y se debe al hecho de que no queremos dejar el control de nuestras vidas a alguien más; es entonces cuando pensamos erróneamente que si somos el paciente de otra persona, alguien más va a “controlarnos” y “tener poder” sobre nuestras vidas. 

La verdad:

El/la terapeuta no es un juez que te va a decir cómo debes actuar, tampoco es un ser con todas las respuestas o alguien que te va a colocar en un molde, moverte como un marioneta, ni nada por el estilo.

El terapeuta no es un juez que te va a decir cómo debes actuar, tampoco tiene todas las respuestas. No es alguien que te va a colocar en un molde, moverte como un marioneta, ni nada por el estilo. #psicoterapia #psicología Click Para Twittear

El/la terapeuta es una persona que te va a ayudar y a guiar para que puedas ver dentro de ti con mayor claridad. Es más, el “dejarte llevar” por la experiencia con un profesional que sabe lo que hace y que posee una perspectiva mucho más amplia acerca de lo que está sucediéndote (pues puede ver las cosas desde afuera), te mostrará caminos que no habías visto.

Además, toma en cuenta todo el conocimiento científico y experiencia de vida que puede llegar a tener este individuo. En resumen, puede ser una experiencia muy buena y positiva para ti.

Extra: Me van a cambiar y NO QUIERO.

La verdad:

La terapia no te obliga a cambiar, por el contrario, te provee de herramientas y un espacio en el cuál puedes expresarte de forma SEGURA , acerca de tus emociones, de tus ideas, de tus miedos. Es un espacio en el cuál serás capaz de comprenderte a ti mismo, lo que has vivido (tus experiencias), lo que has sentido, para poder procesarlo de una mejor manera, dejar el pasado de lado y seguir con tu vida.

No le tengas miedo al cambio. Toma en cuenta que nadie puede obligarte a cambiar, pero, si quieres hacerlo, si quieres llegar a ser quien eres, ir a terapia será una de las experiencias más maravillosas que puedes tener. De hecho, hay varios pasos que puedes tomar para lograrlo si te decides a cambiar tu vida de una buena vez.

La #terapia no te obliga a cambiar. No tengas miedo al cambio porque NADIE puede obligarte a cambiar. #psicología Click Para Twittear

Conclusiones.

Lo mejor que puedes hacer es:

Abrazar tu rareza, aceptar quien eres, dejar de temer y mostrar tu lado más hermoso (y vulnerable) a ti mismo y a los demás, es el primer paso.

Vivir la vida que realmente queremos vivir no es para los débiles de corazón, no importa cuál camino tomemos, si lo decidimos llegaremos allí.

Un buen terapeuta te puede ayudar a alcanzar esta meta. El proceso de crecimiento real. Solo hace falta dejar de lado los miedos, los mitos, los estereotipos y ver nuestro ser real. Recuerda que el cambio duradero se hace posible con la ayuda de la persona adecuada.

¿Qué estás esperando?

Drea Duque Conociendo Tu Mente


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Drea Duque

Drea es un "bicho raro", y muy orgullosa de serlo. Además, es una mujer multi-apasionada: estudia Psicología, se dedica al diseño web & gráfico ya que paga sus cuentas -por ahora-, escribe, aprende ilustración, y practica el dibujo a diario. Drea también practica yoga & natación (de vez en cuando), meditación y mindfulness (a diario), camina y asiste a un GYM (ni ella misma se lo cree). Drea ama a los animales (en especial a los gatos), al igual que caminar, aprender y por supuesto: Escribir en este Blog! Además, Drea siempre espera los días en que la luna se puede ver en medio del cielo azul, junto al sol.
Después de haber pasado por una serie de situaciones difíciles, Drea decidió crear este blog para hablar de la mente humana y la psicología desde otro punto de vista: el de las experiencias personales. Así que, si ves su nombre en uno de los artículos, entiende que ella comprende muy bien lo que te sucede en este momento.
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