La mayoría de nosotros consideramos que tener un alto estándar es algo bueno (y tal vez lo es, pero hay un límite). Cuando luchas por la excelencia, es grandioso porque demuestra que tienes una buena ética de trabajo y fortaleza de carácter que guía todas tus acciones y pensamientos. Sin embargo, el perfeccionismo, es mucho más que eso.

Ser perfeccionista implica una tendencia recurrente a establecer estándares que son demasiado altos para ser cumplidos, o que solo se logran con gran dificultad.

En muchos casos, estos se logran mediante el sacrificio de otras cosas que también son importantes: Tu tranquilidad, tu paz, tu salud, tu vida.

La Investigación acerca de los perfeccionistas

De acuerdo con la investigación psicológica de Stoeber y Janssen, (2011): las personas que buscan el perfeccionismo en todo (los perfeccionistas), utilizan con más frecuencia la culpa y con menos frecuencia estrategias de afrontamiento activo y aceptación.

Entonces, al final del día, sus niveles de satisfacción son bajos. Esto significa que: cuando no se cumple el estándar (que de por sí es extremadamente alto), o el objetivo autoimpuesto, el perfeccionista se enfrenta a la auto-culpa, la falta de autoaceptación y la necesidad de establecer objetivos aún más irreales para recuperar la falsa autoestima perdida y lograr esa ahora “necesaria” alza del ego.

Por otro lado, las personas que clasifican alto en perfeccionismo (individuos que no están contentos con los resultados obtenidos a menos que sean “perfectos” de acuerdo a sus estándares), están más insatisfechos que el promedio. Todo esto significa que: si eres un perfeccionista, tiendes a hacer tu propia vida miserable sin siquiera notarlo.

El #perfeccionismo equivale a insatisfacción. #HechosPsicológicos Click Para Twittear

¿Por qué “necesitamos” del perfeccionismo?

Muchos perfeccionistas se comportan de esta manera debido a problemas infantiles no resueltos. Otros, sin saberlo, han sido condicionados para actuar y comportarse de una manera específica para obtener amor, aceptación o ese “algo” que querían y necesitaban de niñas/os, que no les fue dado a menos que fuera, por ejemplo, “un niño bueno” (niño bueno de acuerdo a lo que sus padres consideraban era deseable).

Es muy común, que quienes tienden al perfeccionismo, hayan tenido padres perfeccionistas que establecieron estándares muy altos todo el tiempo. Probablemente, estos solo esperaban “lo mejor” y no aceptaban nada menos que eso. Si tus padres eran así, tal vez estos eran muy estrictos y te hacían sentir que siempre debías dar más de lo esperado para ganar su amor o hacerlo todo de la manera que ellos querían.

Sin darte cuenta lo hiciste día tras día cuando niño y sigues haciéndolo ahora para ganar la aceptación de tus compañeros, la apreciación de tu jefe o cualquier otra forma de “amor” proveniente de una figura de autoridad que podría ser un reemplazo subconsciente de tus padres. Si, esto es verdad aunque no parezca.

Las 10 maneras que he encontrado para dejarlo ir

Afortunadamente, hay algunos pasos que pueden ayudarte a deshacerse de los malos hábitos de perfeccionamiento:

Aprende cómo reconocer el comportamiento perfeccionista. 

Cada vez que te encuentres en la búsqueda del perfeccionismo (por ejemplo si un resultado no te satisface), detente y piensa, ¿Por qué siento esto? Sé consciente de las situaciones que desencadenan esta conducta en el momento en que ocurren. Aprende a reconocerlos, acéptalos como parte de ti y déjalos ir. Libérate de esas conductas controladoras de condicionamiento, te sentirás más tranquilo y más feliz contigo mismo y con los resultados que obtienes.

Intenta modificar tu pensamiento perfeccionista, cambiando tus límites y acéptandolos.

Toma una perspectiva de la vida en la que puedas comprometerte contigo mismo y tus limitaciones, no te auto-sabotees solo porque no puedes ser perfecto. Recuerda que vales la pena y que tus límites también te hacen único. Trabaja con ellos, mira hasta dónde puedes llegar. Ponte retos diarios, pero no olvides que debes ir despacio, tener paciencia, vivir una vida en paz mientras cumples tus metas y disfrutar del proceso es mejor que cualquier cotra cosa conseguida que nunca lograste disfrutar.

Practica colocarte estándares y metas más realistas.

En general, ve paso a paso y supera uno por uno. De nada sirve que te pongas 10 metas al mismo tiempo si vas a terminar dejándolas todas en unas semanas (o días) cuando te sientas demasiado abrumado para seguir.

Es mejor escoger una, dos o tres metas y posponer las otras, que dejarlas todas porque lo que quieres hacer es inviable.

Esto es algo que he aprendido con los años de estudiar, trabajar e intentar crear contenido para este blog y redes (si, al mismo tiempo!). A veces he tenido que tomarme una pausa (unas “vacaciones”), de una u otra cosa para poder continuar. Si, eso ha tenido sus consecuencias, pero es mejor que sufrir un burnout o cosas peores.

Por otro lado, si, es cierto que ser consistente es imperativo para seguir adelante, pero NADA debe tener tanta importancia en tu vida como tu propia paz.

Pide ayuda sin tener vergüenza.

Un terapeuta o alguien en quien confíes te ayudarán. Recuerda, está bien pedir ayuda, eso no te hace débil, un inútil ni nada por el estilo. Por el contrario, te hace una persona que ha aprendido a cuidar de sí misma/o.

Si la ayuda que necesitas es organizándote, creando algo, comprendiendo un concepto, realizando una actividad de la que no conoces mucho, también está bien pedir ayuda para poder ser una mejor versión de ti mismo.

Crea cronogramas realistas.

Deja suficiente tiempo para cada tarea (¡el doble o triple de tiempo que piensas!), verás cómo sentirás mucha más paz, y, de hecho, serás más feliz al hacer lo que quieras hacer.

Recuerda que no necesitas presionarte tanto cuando haces algo. Está bien decir que necesitas tiempo para realizar lo que debas hacer, está bien darte permiso para demorarte una semana en lugar de un par de días en los que vas a estar sumamente estresado. Está bien darte el tiempo que le darías a otro para que realice la misma tarea. Está bien ser amable y compasivo contigo misma/o.

Establece nuevas prioridades.

Intenta disfrutar de un tiempo para ti, tu familia, amigos y otras relaciones. Coloca una pequeña cantidad de tiempo para esto todas las semanas. Recuerda, además que está bien decir que NO, si no te sientes cómodo haciendo algo que no quieras o si esto interfiere con otra cosa que es más importante para ti.

Tus prioridades deben incluir aquello que es más importante para ti y tu crecimiento. Sino te pones primero, ¿cómo vas a lograr dar el 100% a otros? ¿Vas acaso a dejar de hacer algo que quieres porque no fuiste capaz de decir que no?

Sé como un niño y disfrútalo.

Ten el coraje de aprender cosas nuevas, y disfruta de ellas independientemente del resultado o de que tan bueno o malo seas para estas.

Toma una clase de yoga, sal a caminar por el parque, aprende un nuevo deporte, toma una taza de café solo (si no haces esto muy seguido), explora tu lado diferente, mira si eres acaso un bicho raro! Todas esas nuevas y aterradoras experiencias son la clave de tu nueva vida.

Recuerda concentrarte en el proceso, disfrutar como cuando eras niño (esa maravillosa época en la cuál NO importaba que tan “perfecto” fueras). Olvídate de una vez del resultado final. Nadie va a amarte más o menos por lo que sea que consigas (a menos que tú no le importes en verdada esa persona).

Mantente en el presente.

Aprende acerca del mindfulness (consciencia plena), intenta concentrarte en hacer meditación, relajar tu mente, sentir tu cuerpo y concentrarte en el ahora. Puedes encontrar MUCHÍSIMOS recursos gratis acerca de meditaciones para estar presente en la red, por ejemplo, en Youtube.

Date una recompensa.

Aunque estoy en contra de los “castigos y recompensas”, de vez en cuando, es bueno permitirte una recompensa, especialmente cuando te perdones por no ser perfecto.

También puedes hacerlo cuando disfrutes y aprendas a reirte de tus equivocaciones en lugar de sentirte avergonzado por ellas.

Encuentra la raíz del problema.

El perfeccionismo tiende a venir de algo muy puntual (a veces pequeño), que nos ha ocurrido en la infancia, o mientras crecíamos.

A medida que crecemos, de forma continua, nos ponemos en situaciones en las que repetimos los mismos patrones, una y otra vez, hasta que aprendemos de ellos. Esa es la forma en que nuestra parte inconsciente busca mostrarnos aquello que aún no hemos aprendido.

Esto es importante ya que, si encuentras el por qué, probablemente te sea más sencillo sentir la paz que necesitas. Además, es probable que de esta experiencia nazca una sensación de alivio “casi” instantáneo si te decides a hacerlo.

Conclusiones:

Ten en cuenta que puedes aprender de tus errores y fallas. Estas son experiencias de aprendizaje. Incluso, son escalones para lograr el éxito en tu vida profesional y personal.

En otras palabras: el fracaso es el mejor mentor que tendrás. Así que, acepta tus fallas y libérate del comportamiento perfeccionista tan tóxico para tu felicidad y tu vida. Comienza a vivir, ya es hora, ¿no crees?

El fracaso es el mejor mentor que tendrás. #reflexiones Click Para Twittear

Quiero saber lo que piensas! ¿Me cuentas?

Te deseo una vida llena de pequeños momentos que seas capaz de disfrutar, a pesar del resultado, coméntame cómo te ha ido con este perfeccionismo!

Drea Duque Conociendo Tu Mente


Si deseas puedes leer aquí el estudio acerca del perfeccionismo aquí: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21424944

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Drea Duque

Drea es un "bicho raro", y muy orgullosa de serlo. Además, es una mujer multi-apasionada: estudia Psicología, se dedica al diseño web & gráfico ya que paga sus cuentas -por ahora-, escribe, aprende ilustración, y practica el dibujo a diario. Drea también practica yoga & natación (de vez en cuando), meditación y mindfulness (a diario), camina y asiste a un GYM (ni ella misma se lo cree). Drea ama a los animales (en especial a los gatos), al igual que caminar, aprender y por supuesto: Escribir en este Blog! Además, Drea siempre espera los días en que la luna se puede ver en medio del cielo azul, junto al sol.
Después de haber pasado por una serie de situaciones difíciles, Drea decidió crear este blog para hablar de la mente humana y la psicología desde otro punto de vista: el de las experiencias personales. Así que, si ves su nombre en uno de los artículos, entiende que ella comprende muy bien lo que te sucede en este momento.
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