Límites Gente Tóxica Conociendo Tu Mente

Estableciendo límites con gente tóxica (Parte 1): la duda sobre si mismo

Cuando nos damos cuenta de la verdad, acerca de la dinámica real de una relación tóxica en la que estamos participando, nosotros, por razones obvias, podemos decidir ponernos de pie, defendernos a nosotros mismos y romper con esta. Sin embargo (y más a menudo de lo que creemos), se trata de un proceso muy difícil y doloroso.

Es más fácil cuando se trata de una persona al azar en la calle, pero se vuelve difícil y complicado si se trata de nuestra madre, padre, abuela, abuelo, hermano, hermana, tía, tío, esposo, novio, novia, amigo, amiga o conocido/a tóxico/a.

Por ejemplo, si un desconocido se acerca a nosotros en la calle y nos golpea en la cara, no sentimos que tal situación es un dilema envuelto en un enigma. No nos sentimos mal por sentirnos enojados, molestos, heridos y con ganas de alejarnos de esa persona. Entonces: ¿por qué nos sentimos confundidos, asustados, avergonzados o culpables solamente por desear una relación sana? O, por alejarnos de una persona tóxica que es cercana a nosotros?

Para todos nosotros es confuso, aterrador y difícil establecer límites con personas tóxicas que son cercanas (o muy cercanas), porque al haber sentido abuso, control y manipulación cuando niños, inconscientemente, hemos aprendido que las necesidades y preferencias de la gente son más importantes que las nuestras, que debemos (como si fuese una obligación), estar más preocupados por la otra persona que por nuestro propio bienestar, que nuestra percepción de la disfunción no es válida, que el amor incluye el abuso, la mentira y el dolor, y que: tú estás aquí para satisfacer los deseos de la otra persona en lugar de los tuyos propios.

Si, cuando éramos niños, este fue o se asemeja al ambiente psicológico vivido en la relación con nuestros cuidadores, entonces nos quedaremos programados para replicarlo en nuestras relaciones “estrechas” al llegar a ser adultos. La intimidad se asociará con la ansiedad, el dolor, la confusión, el control y la gestión de los sentimientos de la otra persona.

Así que, al tratar de ponerte de pie por ti mismo o de salir de una relación enfermiza, podría ser que pases por este tipo de lucha interna. Tú puedes incluso sentir que: el considerar final y seriamente tu bienestar, significa que estás actuando injustamente y perjudicando a la otra persona (cuando en realidad es todo lo contrario).

Y no es para sorprenderse, pues, después de todo, hemos aprendido que merecemos ser maltratados porque somos gente mala, por tener nuestras emociones, necesidades, pensamientos, intereses, preferencias, percepciones e instintos, por tener una identidad auténtica, por tener un yo propio y sano (una auto – identidad), por tener límites y normas. Por lo tanto, en ese momento, estas infligidas y falsas creencias internalizadas están en contradicción con la verdad que te grita que ese ambiente no es bueno para ti, y aún así, te sigues hundiendo en la duda, el sentimiento de culpa y el miedo.

Como si esta lucha interna no fuera suficiente, a menudo hay fuertes desencadenantes externos también. Se trata, sobre todo, de las personas de las cuales estás tratando de alejarte y romper relaciones y de sus partidarios (por supuesto). Ahora, si ellos ven que tratas de reforzar tus “fronteras” e imponerles límites, ellos comenzarán a utilizar sus técnicas habituales de manipulación. Para nombrar unas pocas:

  • Gaslighting (“hacer luz de gas”, según Wikipedia: presentar falsa información para hacer dudar a la víctima de su memoria, percepción y/o cordura.)
  • Proyección,
  • Humillación para que los otros le pierdan el respeto, o para que la persona se sienta infeliz y con menos esperanza
  • Invalidación y devaluación
  • Avergonzar, ridiculizar y utilización de la culpa
  • Triangulación, tratar de convertir a otros en contra tuya
  • La mentira y distorsión de las historias
  • La negación y la racionalización
  • La desviación y la distracción
  • Disculpas falsas e insinceras
  • Hacer que todo gire alrededor de ellos, que todo sea acerca de ellos (egocentrismo)
  • Presentarse como racionales y agradables, y hacer que otros te vean como raro y demasiado sensible
  • Utilizar lágrimas de cocodrilo y jugar a ser la víctima
  • Entre otras…

Todo esto puede fortalecer tus dudas sobre ti mismo, y puede que sientas una profunda vergüenza y culpa por haber iniciado todo este proceso de “separación”, o incluso, por poner en duda el “amor” de la otra persona, el nivel de “cuidado” que ha tenido contigo y sus verdaderas intenciones. Puede que incluso recuerdes momentos en los que te ha(n) tratado muy bien (y olvides aquellos en los que hizo –hicieron- todo lo contrario). Además, puede que sientas que, moralmente, eres “malo” o que estás “haciendo daño” a la otra persona, que estás actuando “egoístamente” o que eres “ingrato”. También, si lo anterior es cierto, puede que tengas miedo al juicio y al rechazo de otras personas. Después de todo, ser etiquetado como malo, rechazado o atacado por serlo, es una de las peores cosas que pudieron haberte sucedido cuando eras un niño.

Si las cadenas de la duda son demasiado fuertes, es posible que incluso tiendas a aceptar las racionalizaciones y tomar como cierto el lado de la persona con la cual estás tratando de establecer límites (o de la cual definitivamente decidiste alejarte). Esto, exactamente, es el mismo tipo de traición que experimentamos cuando éramos niños, cuando las personas que eran responsables de nuestro bienestar nos hicieron daño al no protegernos, devaluarnos o no creernos. Si nosotros, como hijos traicionados e invalidados, no aprendemos a confiar en nosotros mismos, esto a menudo nos conducirá hacia la auto-traición.

Este es un tema muy amplio, por lo tanto, decidí dividirlo en varias partes. En la segunda entrega voy a hablar de otra cosa que aprendemos cuando crecemos en un ambiente de control en el que se aprende dependencia y desamparo.

Que tengas un día lleno de claridad,

Darius

La versión en inglés de este artículo puede ser encontrada aquí:

Setting Boundaries with Toxic People (Part 1): Self-Doubt

Referencias:

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Hacer_luz_de_gas


Tu opinión es importante e inspira!

Como siempre, eres bienvenid@ a compartir tus pensamientos y respuestas en la sección de comentarios abajo o nos puedes contactar directamente a nuestro correo electrónico haciendo click aquí.

Sobre el Autor / Autora Ver todas las publicaciones Autor de la Web

Darius Cikanavicius

Darius Cikanavicius, es un Consultor Psicológico (terapeuta) dedicado a ayudar a personas alrededor del mundo a sanar y superar sus traumas de la infancia. En su blog: Self-Archeology  puedes encontrar una gran variedad de recursos acerca de Abuso Infantil y cómo superarlo en idioma inglés.

1 CommentarioDéjanos tu Comentario

  • Si en tu caso experimentas alguna situacion relacionada con los limites y que no aparezca en este listado me encantaria la compartieras conmigo pues con  la experiencia directa de las personas es como mejor se puede aprender y ayudar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *