Sobre-Controlado Cuando Niño Conociendo Tu Mente

El Peso de Haber Sido Sobre-Controlado Cuando Niño

Si tú, cuando eras niño, tuviste unos padres u otras figura de autoridad demasiado controladores, lo más probable es que hayas desarrollado algunos rasgos de personalidad y patrones psicológicos que hacen que tu vida sea más o menos difícil (o bastante difícil).

Los padres que son controladores en exceso miran cada movimiento del niño, le dicen lo que debe o no debe hacer, buscan dominarlo, lo critican constantemente, le enseñan límites poco saludables, desean que tengan estándares y/o expectativas poco realistas o imposibles de cumplir, y utilizan abuso activo o pasivo para manipularlos y hacer que cumplan con sus demandas. Es difícil “respirar” alrededor de padres así – tanto mental como físicamente.

Un niño que crece en un entorno de este tipo a menudo se convierte en un adulto neurótico. Debido a que estuvo bajo una lupa durante tantos años, ha aprendido a adaptarse y controlarse a sí mismo. Aquello que era externo, en algún momento quedó internalizado, y esa persona aprendió a tratarse a sí mismo de la manera como sus cuidadores lo trataron. Por lo tanto ahora, como adulto, siente la “necesidad” de vigilarse a sí mismo constantemente y mantener el autocontrol.

Estos adultos pueden sentir ansiedad crónica o una sensación constante de alerta. Debido a que la mayor parte de sus vidas estuvieron bajo un peligro constante de ser controlados, manipulados, criticados y castigados.

Además, es posible que hayan desarrollado fuertes tendencias perfeccionistas. Debido a que tales normas poco realistas fueron infligidas en ellos.

También tienden a controlar a los demás. Debido a que han aprendido que si quieres algo de la otra persona, la única manera de conseguirlo es manipulando o intimidándolo para que haga lo necesario. Lo hacen porque el sentir control sobre los demás les da una increíble sensación de control y poder que les permite escapar brevemente del estado psicológico de impotencia crónica que han desarrollado con los años.

Pueden tener miedo de cometer errores. Debido a que constantemente eran castigados activa o pasivamente por ello.

Pueden ser poco entusiastas, pasivos y tender a posponer las cosas. Debido a que, al haber sido excesivamente controlados durante tanto tiempo, han perdido su motivación intrínseca, su verdadera autoestima y el sentido de interés por sí mismos.

Pueden ser dependientes de los demás. Debido a su indefensión aprendida y la dependencia de su controlador – o por su “necesidad” de controlar a los demás.

Ellos tienden a hacerse daño a sí mismos y actuar de manera auto-destructiva, es decir que se castigan a sí mismos por ser “malos”, “inútiles”, “incompetentes”, “perezosos”, “estúpidos”, “egoístas”, “imperfectos”, y por otros millones de razones. Debido a que estaban constantemente heridos y castigados – de forma física o mental – y no han aprendido a amarse a sí mismos.

El controlador, la persona que controló tu vida, tu cuerpo y mente durante muchos años, ya no está allí. Pero si no has procesado aún lo que te sucedió física, psicológica y emocionalmente cuando eras un niño, todavía te sientes y actúas como si él o ella estuviera presente. Por lo tanto tiendes a recrear compulsivamente el mismo estado emocional y psicológico que estaba allí cuando eras un niño. Ya sea por meterte en situaciones y relaciones en las que existe una disparidad de poder, o por mantener un exceso de control sobre ti mismo.

Psicológicamente, este patrón tiene dos propósitos:

  • Es una compulsión a la repetición, que reprime el sufrimiento original, recreando indirectamente la misma situación o dinámica.
  • Y, es un mecanismo de defensa que es “necesario”, porque parte de ti cree que el peligro (el controlador), sigue ahí.

Sin embargo, la verdad es que estas personas que te controlaban y perjudicaban cuando, de hecho, estabas indefenso y dependiente, ya NO tienen poder sobre ti. Esta defensa que, efectivamente, te ayudó a sobrevivir ya no es necesaria. El carcelero es cosa del pasado. La lupa con la que te miraban ya no está allí. Nadie te está mirando. Nadie te va a atacar, ser negligente contigo o te va a abandonar por existir, porque tú es un adulto ahora. Ya NO te has sentido impotente durante mucho tiempo. Puedes finalmente relajarte y respirar libremente. La única persona que realmente está en control de su vida eres … TÚ. Y SI! Tienes mucha más libertad y opciones de las que te das cuenta en este momento…

Sí, no es así de simple. Lo sé. Puede tomar meses o años el superar este patrón psicológico. Pero, como siempre, el primer paso es la conciencia: tomar conciencia y mirar si tienes un patrón de este tipo, el porqué lo tienes y lo has mantenido hasta ahora. Entonces, se hace posible el superar esta situación poco a poco haciendo un auto-trabajo terapéutico, enseñando a tu cuerpo a reaccionar de manera diferente, todo lo cual conduce a una autoestima saludable, la libertad psicológica, serenidad interior, y la verdadera felicidad.

Ahora dime, o contéstate a ti mismo con honestidad:

¿Viviste un exceso de control con tus padres u otras figuras de autoridad cuando fuiste niño?

¿Qué fue lo más problemático con lo que tuviste que lidiar con respecto a las personas que te controlaban demasiado?

¿Cuál es la cosa más difícil con la que estás lidiando en la edad adulta como resultado de ser excesivamente controlado en el pasado?


Tu opinión es importante e inspira!

Como siempre, eres bienvenid@ a compartir tus pensamientos y respuestas en la sección de comentarios abajo o nos puedes contactar directamente a nuestro correo electrónico haciendo click aquí.


Nota: El nombre original del artículo es: The Burden of Being Over-Controlled as a Child, puede ser encontrado haciendo click aquí.

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Darius Cikanavicius

Darius Cikanavicius, es un Consultor Psicológico (terapeuta) dedicado a ayudar a personas alrededor del mundo a sanar y superar sus traumas de la infancia. En su blog: Self-Archeology  puedes encontrar una gran variedad de recursos acerca de Abuso Infantil y cómo superarlo en idioma inglés.

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  • Hola, soy psicóloga y me encantaría recibir información sobre tratamiento de los trastorno de estrés postraumático, borderline y alcoholismo. La patología está identificada y la mayor parte de la información no se,centra en el tratamiento. La terapia cognitivo conductual ha resultado eficaz. Si hay información en pdf o algún libro que me puedan pasar se los,agradeceré sobremanera. Desde ya, mil gracias!

    • Hola Carmen! Pues, hay un grupo en Facebook que quizá te pueda ayudar con la información que necesitas: https://www.facebook.com/groups/280455902037653/ , el grupo trata específicamente de el trastorno limítrofe de personalidad. Has intentado buscando en grupos de Facebook en donde se comparten estudios, artículos y uno que otro libro? Tal vez allí encuentres la información que buscas, yo creo que es casi seguro. Si encontramos algo más que te sea de utilidad, de seguro nos contactaremos contigo. Un saludo y gracias por leernos!

  • Cuando era niño, viví un control exagerado por parte de mis padres y de algunos de mis hermanos. Cuando mi padre murió yo tenía 13 años, mi madre me culpó de ello y mi familia comenzó a ejercer sobre mí un control más totalitario las 24 horas del día. Tuve que soportar continuamente gritos, humillaciones, amenazas,… Me pasaba los veranos de mi adolescencia encerrado en un desván, viendo como mis amigos se bañaban en la piscina de mi casa, sin poder bajar a bañarme con ellos. El miedo era la constante fuerza de motivación que se me aplicaba.

    No solamente tenía que estar bajo su continuo control, sino que además se me prohibía tener amigos que no fueran aprobados por ellos. Tuve que hacer míos sus “dogmas de fe” y aceptar que todo era por mi bien. A los 17 años me fui a la “mili” con tal de no volver jamas, pero ni siquiera el ejército me libró de ellos. Mi madre llamaba continuamente a mis superiores para preguntarles si era bueno, si iba a misa,… Llegaba, incluso, a inventarse enfermedades para que me sintiera culpable y volviera a casa,… Esas llamadas también las hizo a mi trabajo durante toda mi vida profesional, hasta que me jubilaron debido a mi precaria salud mental.

    Hoy por hoy, desconfío no sólo de mí mismo, sino de todo el mundo. No he sido capaz de formalizar ninguna relación y he tenido que ser jubilado anticipadamente por problemas mentales. Soy incapaz de defenderme de los demás y lo único que hago cuando alguien abusa de mí es pensar que si ocurre ese abuso es para mi bien, o porque yo así me lo merezco, pero nunca me defiendo, ya que me da miedo incluso pensarlo.

    En fin, quisiera cambiar esta situación, pero ya casi he cumplido los 50 años y no creo en los milagros. Sin embargo siento que quiero vivir y recuperar los años que me han sido robados por las mentiras que me hicieron creer sobre mí mismo y que me despojaron de toda autoestima, de todo valor y de toda automotivación.

    • Estimado Juan, muchas gracias por compartir tu historia con nosotros, estoy segura que muchas personas se pueden identificar con ella. Déjame de irte que te admiro por tener el valor de admitir que tu vida no es lo que quisieras que fuera. Primero que nada, recuerda que nunca (NUNCA) es tarde para cambiar sin importar que tengas 10, 20, 30, 40, 50, 60 años o más. Yo he conocido personas que han decidido inclusive volver a la universidad y graduarse por primera vez a los 60 años o ya cuando han sido jubilados, así que créeme, siempre hay esperanza. Segundo, espero que tengas un terapeuta profesional con quien estés hablando e intentando superar tus problemas, sino, te lo recomiendo, eso siempre ayuda, parecería que el hablar con alguien no ayuda, pero sí lo hace. Eso si, hay que poner en práctica todos los consejos y estrategias que te brinda para poder salir del hoyo negro en el que te encuentras cuando decides que debes cambiar. Espero que nuestros artículos te hayan servido de ayuda. Sigue investigando sobre tu problema en sitios webs como este que tienen información confiable. Eso también es de ayuda. Y recuerda que todo es posible. Un abrazo desde Ecuador!

  • Buenas noches quisiera comentarles mi caso soy la menor de dos hermanas desde que recuerdo mamá siempre ejerció un control exagerado sobre nosotras diciéndonos como teníamos que ser en todas partes haciéndonos sentir inútiles porquerías esas eran sus palabras favoritas cuando crecí caía en sus chantajes para no ir a fiestas porque decía Dios no va querer que me encuentren muerta cuando regresen francamente yo si le creía todo mi hermana no ella tenía más privilegios que yo porque fue la primera alumna de su colegio en fin nunca me apoyo mi madre en ningún proyecto sobre entendía que nada funcionaria y hasta ahora tengo la herencia del pesimismo hizo pedazos mi autoestima siempre haciéndome saber lo torpe lo burra que era ningún logró era suficiente para ella y lo peor de todo es hasta ahora arrastró todo eso a mi familia al leer este artículo me doy cuenta que estoy haciendo lo mismo con mi esposo e hijo, les digo lo mismo que me echan a mi y francamente quiero cambiar no quiero DEJARLE EL PESO DE UNA MADRE CONTROLADORA ayuda por favor

    • Estimada Jhadira, muchas gracias por escribirnos y compartir tu historia con nosotros. Déjame decirte que entiendo lo duro que es crecer con padres (o familiares) controladores, y sobre-críticos. La buena noticia es que has dado el primer paso al darte cuenta de que estás repitiendo el ciclo de dolor con tu familia y que quieras romperlo. Ahora, además de informarte sobre el tema (en sitios web con información confiable como CTM), te aconsejaría que busques la ayuda y guía de un terapeuta profesional (alguien graduado de la universidad, con credenciales y con licencia), de preferencia un psicólogo clínico con quien puedas hablar y comunicarte para que el/ella pueda ayudarte. No se donde vives, pero de seguro en tu localidad hay varios (probablemente muchísimos), que no sean muy caros y, sobre todo, que te ayuden a seguir el camino del cambio que has decidido comenzar. Hasta que encuentres el terapeuta adecuado para ti, comienza por intentar cambiar esos patrones que tienes, como por ejemplo: cuando sientes que quieres decirle a tu hijo y a tu esposo algo similar a lo que tu madre te decía a ti, antes de hacerlo, piénsalo dos veces, respira, date cuenta de manera consciente de lo que estás haciendo y decide que eso no es lo que quieres hacer, después de eso cambia tus palabras por unas más amables y entonces di lo que quieres decir. Ese es un buen comienzo para el cambio. Sé que no es de mucha ayuda lo que te digo, pero espero que te ayude de alguna manera. Recuerda que sí puedes hacerlo, puedes cambiar y terminar con ese ciclo de dolor en el que te encuentras inmersa. Un abrazo desde Ecuador!

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