Cuando nos lastiman por habernos lastimado  o ¿Cómo aprendemos a no sentir?

Cuando los niños se lastiman, a veces reciben regaños en lugar de empatía. En mi opinión, este fenómeno es bastante común y es muy perjudicial para el niño. En este artículo voy a dar un ejemplo rápido de lo poco que he podido ver y luego daré mis opiniones sobre por qué y cómo esto es perjudicial para un niño/niña y cómo se manifiesta en su vida posterior.

Hace un par de semanas estuve en un supermercado y vi a un padre con un niño. El padre tenía un carrito de compras y el chico estaba caminando cerca de su padre. En un momento, el chico volvió la cabeza y se golpeó accidentalmente la cabeza contra el coche. Se lastimó el ojo y empezó a llorar. Su padre se enfadó y en una voz enojada y exigente comenzó a hacer varias preguntas al niño:

“¡¿Que pasó?!”

“Me duele mi ojo …” – respondió el niño llorando.

“Te dije que tuvieras cuidado! ¡Ven acá! Muéstrame tu ojo! ¿Te duele?”

“Sí…”
“Te dije que mires por donde vas!” – Después de un par de segundos- “Vámonos, vámonos! Y esta vez ten cuidado! “

El niño seguía llorando, pero no tuvo más remedio que obedecer y seguir a su padre quien estaba notoriamente molesto.

Ahora, esto es sólo un ejemplo de lo que vemos día a día. Durante toda mi vida he presenciado y he oído numerosas situaciones similares, en las que un niño/a se lastima y cuando dice lo ocurrido a su cuidador, él/ella no consigue el consuelo necesario o es regañado por haberse herido. También sé sobre numerosos ejemplos en los que los niños tenían miedo de decir a sus cuidadores que estaban heridos. Y, en otras ocasiones, el niño recibió regaños por no decir que estaba herido, asustado, intimidado o en un grave peligro. Y, es cuando el cuidador preguntaba: “¿Por qué no me lo dijiste ?!”

Una respuesta hipotética podría ser: “Bueno, quizá, mamá/papá, tal vez porque yo te he hablado de cosas similares en el pasado y no validaste mis emociones ni me brindaste consuelo, en lugar de eso, te enojaste conmigo. ¿Para qué iba yo a decirte eso nuevamente y solamente obtener degradación, sentirme invisible o incluso ser castigado por estar herido?

Basado en mis observaciones, me gustaría decir que las niñas/mujeres reciben más empatía y son capaces de expresar más sus sentimientos (en algunos casos, no siempre). Esto tiene sentido cuando nos fijamos en los resultados en los adultos. En la sociedad de hoy, las niñas/mujeres son más emocionales (a menudo demasiado emocionales), se las anima más a expresar sus emociones. Mientras que los niños/hombres son ridiculizados o castigados por expresar sus emociones, por sentir o por hablar de sus emociones. “Los chicos no lloran”. “Los hombres de verdad no muestran debilidad”. “No seas maricón!”. Y todos han oído hablar de los estereotipos comunes: las mujeres son emocionales y están más en contacto con sus emociones, mientras que los hombres son más fríos, emocionalmente retardados o emocionalmente no disponibles. Y, el resultado de mi observación es que la mayoría de las mujeres son más co-dependientes, mientras que la mayoría de los hombres son más contra-dependientes. (Voy a hablar más de co y contra-dependencia en mis futuros artículos.)

Una nota rápida. Este párrafo no estaba en el proyecto original, pero por coincidencia es relevante, así que decidí agregarlo después… terminé el borrador de este artículo y luego fui a una sesión con un cliente. Y cuando estaba caminando a la reunión de seguimiento con el cliente, vi a una mujer con un niño pequeño en un cochecito. Y ella le dijo: “¿Por qué empezaste a llorar sin razón? Sé como un hombre, no seas como una nenita!”. Eso es lo que quiero decir cuando digo que veo el maltrato infantil en todas partes y todo el tiempo…

Pero no quiero entrar en muchos detalles sobre asuntos de los problemas de los hombres frente a las mujeres. Hay niñas/mujeres que tienen problemas para procesar y expresar sus emociones de manera efectiva; y hay niños/hombres que tienen problemas para procesar y expresar sus emociones de manera eficaz. Ambos sexos son forzados a adaptarse a la zona de confort emocional de sus padres y de la sociedad. Sin embargo, la verdad es que no importa si eres un hombre o una mujer, cuando eres un niño y estás herido es responsabilidad de tus padres:

  1. Validar tus experiencias y emociones y proporcionar una verdadera empatía, consuelo y atención.
  2. Disculparse si son responsables de que te sientas herido –lo que a menudo es el caso– y moderar constructivamente la crianza de sus hijos para evitar esto en el futuro (y no siendo excesivamente controlador, sancionador o descuidado).

Si el niño se lastima y su(s) cuidador(es) no cumple(n) con estos criterios, el niño sufre daño (es decir, abuso).

Conozco mucha, mucha gente que no recibió la empatía, el cuidado, y el “permiso” para expresar sus verdaderos sentimientos cuando fueron niños y resultaron heridos. Y en sus vidas adultas tienen -o tenían problemas- para expresar o incluso sentir emociones desagradables (me incluyo en esto). Bueno, eso es lo que pasa cuando nosotros, como hijos, somos castigados, descuidados, regañados, avergonzados, ridiculizados o minimizados por sentir dolor, enojo, tristeza, miedo, etc., básicamente por sentir lo que nuestros cuidadores no quieren que sintamos.

Todo niño necesita ser totalmente aceptado por sus cuidadores. Si su cuidador desaprueba algo que el niño siente, el niño en un nivel profundo y fundamental experimenta una especie de amenaza de muerte, porque él/ella es totalmente dependiente de su cuidador. Por lo tanto, no tiene más remedio que cumplir y disociar, desconectarse, separarse de sus verdaderas emociones y experiencias. En este caso separarse del trauma emocional y psicológico que ha sufrido…


Soy un niño y estoy herido, pero cuando lo expreso a la persona que se encarga de cuidarme, la cual debería ser mi refugio seguro -y de quien depende mi supervivencia, fundamentalmente– me desaprueba y me hiere aún más. Sentir esto no es seguro, amenaza mi supervivencia. Por lo tanto tengo que guardar silencio sobre estar herido. O mejor aún, debo reprimir por completo mis emociones “peligrosas”, debo aprender a no sentirlas.

He crecido, soy grande. Y ahora, la intimidad y la vulnerabilidad para mí se asocian con el peligro, la agresión, la negligencia o incluso el abandono -y desencadenan todos esos sentimientos que sentía cuando era un niño (más profundamente el miedo al rechazo- que en el nivel más fundamental es similar a morir). Así, evito la verdadera intimidad. Evito hablar de mis emociones o me expreso de manera caótica, impulsivamente y en formas destructivas (por ejemplo, gritar, tirar cosas, etc.). Y evito sentimientos “peligrosos” por completo, pues son extremadamente alarmantes; y la verdadera intimidad y la vulnerabilidad son muy aterradoras. Y, en gran medida, emocionalmente todavía soy un niño, estoy muy disociado de mis verdaderas emociones y sus orígenes, porque tengo una larga historia de varios traumas y de disociación emocional, que eran necesarias para mi supervivencia – y aún no he procesado todo esto…

Si algo de esto es similar a tu experiencia vivida cuando eras un niño, lo siento mucho, eso no debería haber ocurrido. Tú, como un niño, no te merecías eso. Es común, es “normal”, pero definitivamente no es saludable. Y si hoy en día, en la edad adulta, tienes problemas emocionales debido a esto, no es tu culpa. La buena noticia es: que ahora eres un adulto y puedes cambiar la manera de cómo te sientes al respecto.

Que tengas un día lleno de emociones,

Darius.

En idioma inglés: When We Get Hurt for Being Hurt or How We Learn Not to Feel

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Darius Cikanavicius

Darius Cikanavicius, es un Consultor Psicológico (terapeuta) dedicado a ayudar a personas alrededor del mundo a sanar y superar sus traumas de la infancia. En su blog: Self-Archeology  puedes encontrar una gran variedad de recursos acerca de Abuso Infantil y cómo superarlo en idioma inglés.

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