Cómo salir de la Depresión – 9 Técnicas Comprobadas.

Cómo Salir de la Depresión - Técnicas Comprobadas

Cómo salir de la Depresión – 9 técnicas comprobadas.

Después de escribir sobre lo que es la depresión, lo que representa y el impacto que tiene en la vida de las personas que la viven (cómo se siente vivir con depresión), así como las causas psicológicas de la misma, me parece que hace falta escribir sobre cómo se puede salir de ella. Abajo están 9 técnicas comprobadas por mí y otros quienes colaboraron con sus ideas para escribir este artículo, así como varias investigaciones que respaldan mis palabras.

Estas técnicas tienen no solo respaldo científico sino, de algo mucho más valioso: Experiencia de la vida REAL. Espero les ayude ya que como saben, No existe una fórmula mágica para solucionar ninguna cosa (mucho menos la depresión) pues cada persona es única e irrepetible, su organismo es único y responderá solamente de la manera en que sea capaz de hacerlo. Así que puede que aquello que describo no funcione para todos, pero vale la pena intentar.

Entonces, para salir de la depresión…

1) Primero que nada, encuentra apoyo. Construir un sistema de apoyo, es vital para salir de la depresión y para no recaer en ella (Paykel, 1994). Parecería que es un cliché, sin embargo no lo es.

La depresión es de esas “cosas” que no te deja en paz, y que, si lo permites, te hará imposible, incluso, levantarte de la cama. Así que tener a alguien (o muchas personas), que te impulsen y te “permitan” ser tú mismo/a al mismo tiempo te ayuda a continuar. Un terapeuta es importante, pero igual de importante es rodearte de personas que te quieren, que te aman, que te entienden y, aunque no lo creas, eso reducirá el estrés y aliviará los síntomas que tienes. Por ende, el siguiente paso es…

2) Perdónate a ti mismo. No solo por lo que estás viviendo, sino por todas esas experiencias que te llevaron a este punto, mira dentro de tu interior, y ve todas aquellas experiencias que viviste (desde niño, tus traumas, vivencias, gente tóxica que te rodeaba), ten el valor de perdonarte por haber vivido eso e intenta comprender que ya sucedió y que has salido adelante a pesar lo vivido.

Si te cuesta hacerlo, entiende que es el pasado, que NO lo puedes cambiar, y que, lo más probable es que aunque hubieses actuado diferente, todo hubiese resultado de la misma manera (o tal vez hubiese sido mucho peor). Piensa simplemente que esto es algo que debías aprender, es una experiencia más (no la única) y a pesar de que causó marcas en tu vida, cicatrices que estarán ahí por años, también te hizo más sabio, más capaz, más inteligente e hizo que vieras cuan altos son tus límites, cuánto puedes tolerar. Admite que no puedes cambiarlas y aunque duele (ve paso 6), puedes aprender a perdonarte, aceptarte a ti mismo, a quererte y amarte con el tiempo (ve pasos 3 y 4). Quiero Saber Más

¿Cómo aprendemos a no sentir?

Como aprendemos a no sentir - conociendo tu mente

Cuando nos lastiman por habernos lastimado  o ¿Cómo aprendemos a no sentir?

Cuando los niños se lastiman, a veces reciben regaños en lugar de empatía. En mi opinión, este fenómeno es bastante común y es muy perjudicial para el niño. En este artículo voy a dar un ejemplo rápido de lo poco que he podido ver y luego daré mis opiniones sobre por qué y cómo esto es perjudicial para un niño/niña y cómo se manifiesta en su vida posterior.

Hace un par de semanas estuve en un supermercado y vi a un padre con un niño. El padre tenía un carrito de compras y el chico estaba caminando cerca de su padre. En un momento, el chico volvió la cabeza y se golpeó accidentalmente la cabeza contra el coche. Se lastimó el ojo y empezó a llorar. Su padre se enfadó y en una voz enojada y exigente comenzó a hacer varias preguntas al niño:

“¡¿Que pasó?!”

“Me duele mi ojo …” – respondió el niño llorando.

“Te dije que tuvieras cuidado! ¡Ven acá! Muéstrame tu ojo! ¿Te duele?”

“Sí…”
“Te dije que mires por donde vas!” – Después de un par de segundos- “Vámonos, vámonos! Y esta vez ten cuidado! “

El niño seguía llorando, pero no tuvo más remedio que obedecer y seguir a su padre quien estaba notoriamente molesto.

Ahora, esto es sólo un ejemplo de lo que vemos día a día. Durante toda mi vida he presenciado y he oído numerosas situaciones similares, en las que un niño/a se lastima y cuando dice lo ocurrido a su cuidador, él/ella no consigue el consuelo necesario o es regañado por haberse herido. También sé sobre numerosos ejemplos en los que los niños tenían miedo de decir a sus cuidadores que estaban heridos. Y, en otras ocasiones, el niño recibió regaños por no decir que estaba herido, asustado, intimidado o en un grave peligro. Y, es cuando el cuidador preguntaba: “¿Por qué no me lo dijiste ?!”

Una respuesta hipotética podría ser: “Bueno, quizá, mamá/papá, tal vez porque yo te he hablado de cosas similares en el pasado y no validaste mis emociones ni me brindaste consuelo, en lugar de eso, te enojaste conmigo. ¿Para qué iba yo a decirte eso nuevamente y solamente obtener degradación, sentirme invisible o incluso ser castigado por estar herido?

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Características de un buen terapeuta

Características Buen Terapeuta - CTM

Características de un buen terapeuta

Muchas personas nos han escrito preguntando esto:

“¿Cuáles son las características de un buen terapeuta?

¿Qué es lo que debo buscar en él/ella?

¿Cómo sé si en verdad puede ayudarme?

¿Cómo sé si el terapeuta que tengo es bueno o si debo buscar otro?”

Existe mucha controversia en la manera “correcta” de responder a estas preguntas. Especialmente porque existen diferentes tipos de terapeutas (psicólogos, psiquiatras, psicoterapeutas, y uno que otro médico o consejero. Además de estos existen los psicoanalistas quienes nos han hecho notar que lo que ellos hacen es diferente de lo planteado aquí 😉 ), distintas terapias y tratamientos, distintas enfermedades y, sobre todo, distintas personas en búsqueda de ayuda; cada una de ellas es un universo buscando respuestas y queriendo encontrar el camino adecuado para vivir la vida que desea vivir.

Para empezar, cabe aclarar que existen varios tipos de características, algunas de las cuales deben ser innatas (capacidad de escuchar y conectarse con las personas de una manera empática), otras son aprendidas o adquiridas (como los estudios), y hay otras son que vitales.

Las 3 características que son VITALES:

  • Tener un título o credenciales que acrediten su conocimiento en la terapia que practique.
  • Tener experiencia en tratar el tipo de “problema” o situación por la que está pasando el paciente/cliente.
  • Haber asistido a terapia él/ella mismo antes de poder tratar a otras personas.

Otras características que son importantes (desde la primera sesión):  Quiero Saber Más

Estableciendo límites con gente tóxica (Parte 2): Dependencia Aprendida

Dependencia Aprendida Conociendo Tu Mente

Estableciendo límites con gente tóxica (Parte 2): Dependencia Aprendida

En el artículo anterior hablé de la confusión y duda que surgen cuando uno está tratando de establecer límites personales con personas tóxicas. En este artículo voy a hablar de otro aspecto, las luchas relacionadas con establecer límites con las que muchas personas tienen dificultades: la dependencia aprendida. (Recomiendo leer la primera parte sobre la duda primero.)

Las personas que han sido criadas en un ambiente de control, es decir, la gran mayoría de nosotros, a menudo tienen una percepción errónea de sí mismos (problemas de autoestima), lo que conduce a una incapacidad para percibir con precisión a los demás y tener relaciones sanas. A los niños que no se les permite ser ellos mismos – a sentir, a pensar, a tener necesidades, preferencias, intereses y límites saludables – aprenden que:

  • Sus emociones y pensamientos son incorrectos (problemas de auto-confianza y de autoestima, confusión, dudas sobre sí mismos, comportamiento destructivo o autodestructivo).
  • Sus necesidades, preferencias e intereses son menos importantes que los de los demás (ser complaciente con las personas, ansiedad social, miedos sociales, “timidez”, pasividad, sentimiento crónico de vacío y aburrimiento).
  • Está bien que los demás los traten mal, y/o tratar a los demás pobremente (establecimiento de límites pobres, relaciones poco saludables, auto-devaluación, co-dependencia / contra-dependencia, problemas de confianza, pasivos y / o agresión activa).

Pero lo más importante, estos niños no aprenden a ser seres humanos autónomos y autosuficientes. Los niños que crecen en un ambiente de control aprenden a depender de manera irracional de los demás. Un niño demasiado controlado no desarrolla un sentido sano de la independencia y la competencia, porque sus cuidadores no se lo han enseñado; como se indicó anteriormente, les han enseñado lo contrario. Quiero Saber Más

Causas sociales y culturales de la depresión

Causas Sociales y culturales de la depresión - Conociendo Tu Mente

Qué Causa depresión | Causas sociales y culturales de la depresión

Como ya hemos visto en artículos anteriores (causas biológicas de la depresión y causas psicológicas de la depresión), existen varias circunstancias que pueden influir en el desarrollo o empeoramiento de la depresión.

Creo que eso ya nos ha quedado claro, ¿verdad? Y bueno, si no es así o no han tenido tiempo de leer esos artículos, se los recomiendo.

Ahora, en el artículo a continuación, vamos a hablar de cómo nos afecta el ambiente, la sociedad y la cultura en que vivimos para desarrollar o empeorar nuestra depresión, y esto va más allá de los roles de género.

Existen varias razones y las explicamos a continuación.

 

  • El nivel socioeconómico de la persona o los problemas financieros que posea.

El tener problemas financieros puede ser una causa de la depresión (al formar parte de los eventos estresantes de la vida y estar relacionado con la supervivencia), así también, la depresión puede ser causante de tener problemas financieros (es decir que se correlacionan la una con la otra). Si estás deprimido, evidentemente te será más difícil concentrarte, trabajar o funcionar como un ser humano “normal”, por ende, tu nivel socioeconómico será más bajo y puede que tengas o empieces a tener problemas financieros debido a que simplemente no puedes funcionar (no es que no quieres o no lo intentas, es que te resulta extremadamente difícil hacerlo).

Aunque no suene muy alentador el escenario, siempre hay maneras en las que podemos seguir, continuar. El buscar ayuda con un terapeuta (incluso si es alguien cubierto por tu seguro médico o un profesional en un centro de salud gratuito), podría serte de gran ayuda, no solo psicológicamente, sino también para que el/ella te ayude a ver más claramente el panorama de las situaciones que vives y también a descubrir técnicas con las cuales desarrollarte y “defenderte” en el mundo laboral, por así decirlo. Otra manera de enfrentar la depresión, es cambiar la manera en la que ves las cosas, más sobre esto lo puedes leer aquí.

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Estableciendo límites con gente tóxica (Parte 1): la duda

Límites Gente Tóxica Conociendo Tu Mente

Estableciendo límites con gente tóxica (Parte 1): la duda sobre si mismo

Cuando nos damos cuenta de la verdad, acerca de la dinámica real de una relación tóxica en la que estamos participando, nosotros, por razones obvias, podemos decidir ponernos de pie, defendernos a nosotros mismos y romper con esta. Sin embargo (y más a menudo de lo que creemos), se trata de un proceso muy difícil y doloroso.

Es más fácil cuando se trata de una persona al azar en la calle, pero se vuelve difícil y complicado si se trata de nuestra madre, padre, abuela, abuelo, hermano, hermana, tía, tío, esposo, novio, novia, amigo, amiga o conocido/a tóxico/a.

Por ejemplo, si un desconocido se acerca a nosotros en la calle y nos golpea en la cara, no sentimos que tal situación es un dilema envuelto en un enigma. No nos sentimos mal por sentirnos enojados, molestos, heridos y con ganas de alejarnos de esa persona. Entonces: ¿por qué nos sentimos confundidos, asustados, avergonzados o culpables solamente por desear una relación sana? O, por alejarnos de una persona tóxica que es cercana a nosotros?

Para todos nosotros es confuso, aterrador y difícil establecer límites con personas tóxicas que son cercanas (o muy cercanas), porque al haber sentido abuso, control y manipulación cuando niños, inconscientemente, hemos aprendido que las necesidades y preferencias de la gente son más importantes que las nuestras, que debemos (como si fuese una obligación), estar más preocupados por la otra persona que por nuestro propio bienestar, que nuestra percepción de la disfunción no es válida, que el amor incluye el abuso, la mentira y el dolor, y que: tú estás aquí para satisfacer los deseos de la otra persona en lugar de los tuyos propios.

Si, cuando éramos niños, este fue o se asemeja al ambiente psicológico vivido en la relación con nuestros cuidadores, entonces nos quedaremos programados para replicarlo en nuestras relaciones “estrechas” al llegar a ser adultos. La intimidad se asociará con la ansiedad, el dolor, la confusión, el control y la gestión de los sentimientos de la otra persona. Quiero Saber Más

¿Cómo se siente vivir con miedo?

Vivir con Miedo - Conociendo Tu Mente

Recuerdo una conversación que, alguna vez, tuve con mi madre cuando era adolescente aún. Ella me explicaba que el sentir miedo era “normal”, que todos lo sentimos, y que lo que hacía valiente a una persona, no era el hecho de que no sintiera miedo, sino por el contrario, era enfrentarse a una situación sin importar cuánto miedo tuviese, lo que sucediera en el enfrentamiento o el resultado final. Por supuesto, con los años uno olvida aquellas lecciones y una que otra experiencia vivida. Claro está que nuestro cuerpo (sistema nervioso), en su sabiduría se encarga de recordarnos todo lo vivido en algún punto de nuestra vida, lo único que hace falta es un detonante.

Como animales (somos animales además de ser humanos), constantemente buscamos sentirnos seguros, crecer y vivir percibiendo una vida sin peligros inminentes que amenacen nuestro equilibrio y tranquilidad. Pero, debido a que a veces sentimos que nuestra vida peligra (lo sentimos cuando niños o adolescentes), nos paralizamos y nuestro cuerpo decide que el miedo debe activarse, pues es el mejor camino a seguir, nuestra defensa a lo desconocido, o por lo menos lo más conocido por él.

En fin, biológicamente hablando, cuando sentimos miedo nuestro cuerpo cambia, su “sistema de alarma” se activa, y nuestro organismo piensa que debe protegernos y ayudarnos a sobrevivir. El sistema límbico, la amígdala específicamente, produce la respuesta de “pelea-huida” de la que de seguro han escuchado. Cuando esta se activa, desencadena esa sensación llamada miedo que todos conocemos muy bien. Es entonces cuando el estado de alerta máxima se ha declarado en nuestro cuerpo, el cual se prepara para salir corriendo o, por el contrario, ha decidido pelear y enfrentar el peligro.

Es ahí cuando además: la taquicardia, la sudoración, los temblores, la pérdida de control sobre nuestras respuestas racionales, la fuerza mejorada en los músculos (mayor cantidad de sangre en ellos) para poder correr, la presión arterial alta, las pupilas dilatadas y muchas más sensaciones corporales (en términos fisiológicos), forman parte de lo que le ocurre a nuestro cuerpo cuando tenemos (o mejor dicho, sentimos) miedo.

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Causas psicológicas de la depresión

Causas Psicológicas Depresión - Conociendo Tu Mente

Qué causa depresión? Parte II

Causas psicológicas de la depresión

Como ya había explicado anteriormente, en el corazón de la depresión (por así decirlo), se encuentran reprimidas varias emociones negativas (como la ira, la culpa, el odio, el pesimismo y la baja autoestima), que marcaron un período de tu vida que probablemente ya no recuerdas (o que pretendes olvidar). Esto sucede con más frecuencia de la que crees. Y si, aunque no es del todo “normal”, le sucede a muchas personas, no solamente a ti.

Aquellas “programaciones” que has acumulado durante años, se han vuelto desencadenantes y han jugado un papel importante en la depresión que tienes en este momento. Y si, posiblemente, la han hecho peor de lo que podría haber sido.

Lo creas o no, además del efecto de las varias causas biológicas de la depresión, aquello que piensas y has vivido también tiene un rol en tu depresión. Así que, si quieres salir de esa depresión con la que vives, reflexiona sobre los párrafos siguientes, y encuentra si hay algún parecido con la realidad que viviste y que vives ahora.

  • Ira Reprimida.

Cuando no hemos aprendido desde niños a expresar emociones o a aceptar las emociones como nuestras, la ira reprimida se vuelve en nuestra contra y se transforma en un sentimiento de culpa y auto-odio. Es por esto que una de las causas de la depresión es la ira reprimida. Y aunque suene a cliché, tanto la represión de sentimientos como la ira pueden provenir de la infancia y de un sin número de experiencias (o tal vez una sola que te marcó de por vida), en las que, expresar emociones fue visto como incorrecto y/o las emociones negativas se percibieron como peligrosas.

Por supuesto, no en todos los casos es así pero ocurre, en especial cuando existió violencia intrafamiliar de cualquier tipo, peleas entre tus padres, maltrato físico en la infancia, o cualquier otro tipo de maltrato.

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El Peso de Haber Sido Sobre-Controlado Cuando Niño

Sobre-Controlado Cuando Niño Conociendo Tu Mente

El Peso de Haber Sido Sobre-Controlado Cuando Niño

Si tú, cuando eras niño, tuviste unos padres u otras figura de autoridad demasiado controladores, lo más probable es que hayas desarrollado algunos rasgos de personalidad y patrones psicológicos que hacen que tu vida sea más o menos difícil (o bastante difícil).

Los padres que son controladores en exceso miran cada movimiento del niño, le dicen lo que debe o no debe hacer, buscan dominarlo, lo critican constantemente, le enseñan límites poco saludables, desean que tengan estándares y/o expectativas poco realistas o imposibles de cumplir, y utilizan abuso activo o pasivo para manipularlos y hacer que cumplan con sus demandas. Es difícil “respirar” alrededor de padres así – tanto mental como físicamente.

Un niño que crece en un entorno de este tipo a menudo se convierte en un adulto neurótico. Debido a que estuvo bajo una lupa durante tantos años, ha aprendido a adaptarse y controlarse a sí mismo. Aquello que era externo, en algún momento quedó internalizado, y esa persona aprendió a tratarse a sí mismo de la manera como sus cuidadores lo trataron. Por lo tanto ahora, como adulto, siente la “necesidad” de vigilarse a sí mismo constantemente y mantener el autocontrol.

Estos adultos pueden sentir ansiedad crónica o una sensación constante de alerta. Debido a que la mayor parte de sus vidas estuvieron bajo un peligro constante de ser controlados, manipulados, criticados y castigados.

Además, es posible que hayan desarrollado fuertes tendencias perfeccionistas. Debido a que tales normas poco realistas fueron infligidas en ellos.

También tienden a controlar a los demás. Debido a que han aprendido que si quieres algo de la otra persona, la única manera de conseguirlo es manipulando o intimidándolo para que haga lo necesario. Lo hacen porque el sentir control sobre los demás les da una increíble sensación de control y poder que les permite escapar brevemente del estado psicológico de impotencia crónica que han desarrollado con los años. Quiero Saber Más

Qué causa depresión? | Causas biológicas de la depresión

Causas Biológicas de la depresión - Conociendo Tu Mente

Qué causa depresión? (Parte I) | Causas biológicas de la depresión

Antes de empezar con el artículo en sí, quiero contarles algo: cada vez que he tenido que buscar información sobre las causas de la depresión, me he encontrado una y otra vez con las mismas frases:

“La depresión está causada por un desbalance bioquímico, y por una serie de factores”.

“La depresión no es causada por un solo motivo.”

“La depresión está causada por una falta de producción de serotonina”

Y ya, fin de la historia…

Lo que quiero decir es que, a pesar de que esto es correcto, resulta molesto que la información relevante sobre las causas de la depresión se resuma a tres simples frases repetidas una y otra vez en varios artículos. Claro que esto no sucede en todos los casos, pero sí en muchos.

Es por eso que decidí crear un artículo que explique las causas de la depresión. Me ha tomado varios días el recopilar esta información (debido a que no es lo único que hago), y además, tiempo para que mi editora la revise.

En mi ingenuidad, pensé que todo podría caber en unas 1000 palabras, sin embargo me encontré con que, después de editarlo, tenía alrededor de 4000. Así que, como no puedo publicar todo en un solo enlace, lo he dividido en 3 partes. La primera parte está a continuación. He intentado ser lo más breve posible. Espero les sea de utilidad.


 

La depresión no tiene una sola causa. Generalmente es multicausal, es decir que las causas de la depresión son varias, y que existe más de un motivo para que una persona la desarrolle.

Generalmente una depresión indica que la vida de la persona (es decir tú vida), está fuera de balance, y que se debe trabajar para encontrar la causa de este desbalance. Usualmente (no en todos los casos), la causa es  psicológica.

En el “corazón” de la depresión muchas veces se encuentra el odio, el miedo al rechazo o al abandono, la ira, la rabia, el resentimiento, la desesperanza, el desaliento, el duelo no resuelto, el escepticismo, la pérdida de la espiritualidad o fe… entre muchas otras.

En los siguientes artículos, vamos a revisar juntos una lista de factores que desde varios puntos de vista pueden ser causas de la depresión. Es mucho más sencillo comprender de esta manera.

Causas de la depresión, biológicamente hablando:

Las causas biológicas de la depresión se pueden resumir así:

  • Vulnerabilidad biológica y herencia.

Algunos tipos de depresión suelen presentarse en una misma familia, lo que significa que existe una correlación (conexión), entre la depresión y la herencia. Sin embargo, una vulnerabilidad biológica (como se tiende a llamar), no necesariamente se traduce en depresión a menos que las condiciones ambientales lo favorezcan; por ejemplo, si has sufrido abuso infantil o has vivido demasiado estrés durante tu infancia, podrías tener tendencia a desarrollar depresión, pero esto no significa que la tengas o la vayas a desarrollar de forma obligatoria. Por el contrario, si creciste en un ambiente saludable, puedes tener la predisposición genética (el “gen” que contiene la depresión por así decirlo), pero puede que nunca llegues a desarrollar esta condición. Así que, es igual que con otras muchas condiciones fisiológicas (físicas).

Por otro lado, puedes tener depresión sin que necesariamente otro miembro de tu familia la tenga. Es decir: existe una conexión biológica. Sin embargo, esta conexión no explica la depresión en todos los casos en los que la depresión aparece. Quiero Saber Más

Cómo se siente vivir con depresión?

Vivir con Depresión - Conociendo Tu Mente

Ahora, cómo se siente una persona que vive con depresión? Qué síntomas presenta?

Explicar esto es más complejo que describir una lista de síntomas que pueden ser fácilmente encontrados en libros de psicología e internet. Pero lo voy a intentar.

Además de todo lo que he escrito en el artículo anterior (Qué es y qué no es la depresión), y a pesar de que sé que puede variar de persona a persona, y de que no precisamente debes sentir todo esto para estar deprimido y, si sientes esto, no necesariamente lo estás, pero… si tienes depresión, probablemente: Quiero Saber Más

Qué es y qué NO es depresión | Síntomas

que es depresión síntomas- conociendo tu mente

Qué es la depresión | Qué NO es depresión | Síntomas

La depresión es mucho más que estar de mal humor, decaído o triste. Estar deprimido no significa tampoco ser un vago bueno para nada que no quiere salir de su cama para evitar ser una persona “productiva”, adulta y “de bien”. Por el contrario, es mucho más profundo que eso; incluso me atrevería a decir que es más que un simple trastorno o una condición mental.

Para clarificar un poco como se siente vivir con depresión (para quienes no la han vivido), imaginemos lo siguiente:

Imagina que te has caído dentro de un gran y profundo pozo, vives dentro de éste y te sientes incapaz de salir de allí por ti mismo. No es por falta de ganas, fuerza o carácter, es que simplemente no puedes, no tienes la energía suficiente para “lograrlo”. Tu cuerpo está tan, pero TAN “cansado” que, a pesar de mirar la escalera, o a alguien que te extiende una mano o te lance una cuerda, no logras salir de allí; no obstante, lo intentas. A medida que pasa el tiempo, aquel pozo se siente como el único lugar seguro y tranquilo, no importa que esté oscuro, no importa que no puedas ver ni sentir nada. Y pasas del no poder salir de allí a querer vivir allí permanentemente hasta nuevo aviso. Cuando, finalmente, un día decides que salir del pozo puede ser una mejor idea que vivir dentro de él, la luz te resulta molesta y te lastima, pero aún así (y a pesar de no tener fuerza alguna), te levantas y sigues (o intentas seguir) caminando para salir de él. Luego de todo ese esfuerzo, sientes como si el pozo te persiguiera. Y cuando por fin piensas que todo va a estar bien, éste te tiende una trampa y vuelves a caer dentro, sin siquiera haberlo notado.

Por lo tanto: NO, la depresión no está solamente en la cabeza de las personas y, no, no es algo de lo que se pueda salir muy fácilmente “si te esfuerzas lo suficiente”. Tampoco es una condición con la que se elige vivir, y de ninguna forma es un sinónimo de cobardía o debilidad como se cree comúnmente. Tristemente muchas personas piensan de esta forma, evitan buscar ayuda profesional y muchas veces terminan cometiendo suicidio (si! La depresión está relacionada con el suicidio, pero veremos eso más adelante en otro artículo). Quiero Saber Más